
JUNGLE
WorkplaceDel Nueva York de los años 90 al Madrid de hoy.
Las nuevas oficinas de Jungle en Madrid nacen de una investigación sobre el Nueva York de los años 90. Oficinas corporativas y estudios creativos donde convivían estructura y cultura, control y expresión. Espacios sobrios, precisos y contenidos, donde el minimalismo no era una estética, sino una actitud. Trasladamos ese imaginario al presente para diseñar una oficina que se aleja del workplace genérico y construye una identidad propia.
Un espacio donde tecnología y creatividad conviven de forma natural, y donde cada decisión material, espacial y lumínica responde a una idea clara: trabajar también es una experiencia. Con 2.850 m² distribuidos en cuatro plantas dentro de la torre Madnum (Lamela Arquitectos), concebimos el proyecto como un sistema coherente pero no uniforme. Cada planta desarrolla un carácter distinto a través de su propia tectónica, materialidad y atmósfera, manteniendo siempre una visión común. Minimalismo como base: menos elementos, más intención.
La planta 14, destinada a dirección, explora una atmósfera más íntima y sofisticada. Superficies continuas de madera, iluminación estratégica y formas envolventes construyen una experiencia casi cinematográfica, inspirada en el lifestyle silencioso y magnético de los magnates neoyorquinos de los 90.
En la planta 13, la recepción y las áreas de trabajo flexible se definen a través del acero galvanizado cepillado y una geometría precisa y rotunda. Un entorno de inspiración high-tech donde materiales tecnológicos conviven con textiles cálidos, conectando el universo digital con una experiencia física más cercana y humana.
La planta 12 toma referencias de la club culture noventera para construir un espacio más vibrante y experimental. Degradados de color, aluminio, moquetas y formas sinuosas generan una atmósfera más social y energética, donde áreas de trabajo, música y descanso conviven de manera fluida. La planta 11 propone un enfoque más silencioso y contenido. Acero oxidado, curvas y espacios fragmentados generan privacidad y concentración, alejándose de la clásica “pradera” de oficina para crear una experiencia más flexibley diversa.
La materialidad es el core del proyecto. Materiales resistentes y honestos conviven con soluciones acústicas, tecnología integrada y un sistema lumínico desarrollado por capas para reforzar la identidad de cada planta. Todo responde a una misma lógica: coherencia, control y personalidad.
Un espacio de trabajo contemporáneo que entiende la oficina no solo como un lugar de producción, sino como una herramienta cultural capaz de generar comunidad, experiencia y pertenencia.
Fotografía: Germán Saiz

