
Rediseñamos la sede de URW en Madrid como una declaración de intenciones: una oficina que se muestra. Un espacio que inspira, conecta y transforma la manera de trabajar.
La distribución rompe con el modelo tradicional y apuesta por una organización fluida que fomenta conexiones espontáneas y convivencia real entre equipos. El core del espacio es una mesa de más de 16 metros diseñada a medida que funciona como punto de encuentro, un lugar para reunirse, compartir y activar ideas.
Pensada como un storefront, esta oficina proyecta la identidad de marca tanto hacia dentro como hacia fuera, abriéndose a la ciudad y activando una nueva forma de habitar el espacio de trabajo: más colaborativa, flexible y visible.
Las salas de reuniones funcionan como stand-alone boxes, cada una con su propia personalidad, y las zonas comunes se diseñan como espacios que acogen, comunican y expresan.
Un proyecto que impulsa una nueva cultura corporativa, donde el espacio se convierte en un verdadero game changer.

